El grupo escribe su propia historia en el norteño.

Reportero: Héctor González – cámara: Héctor Almazán

La agrupación norteña Cachas de Oro realizó su primera visita a la Ciudad de México, donde compartió con el público capitalino parte de su historia, así como los detalles de su más reciente producción discográfica: Last & Found.

Este material está integrado por cinco canciones en las que llevan a su propio terreno temas que han formado parte de distintas generaciones, incorporándoles los arreglos y la identidad norteña que caracteriza al grupo.

Algunas s canciones que forman parte del álbum son Día de enero, Lo buscaré y Los Malaventurados no lloran, temas que fueron retomados por la agrupación para darles una nueva lectura desde su propuesta musical.

Detrás de Cachas de Oro existe una historia marcada por los cambios y la memoria. Durante la conversación, los músicos recordaron los inicios del proyecto y aquella anécdota ocurrida en un establecimiento de mariscos que, de manera fortuita, terminó dando paso al nacimiento de la agrupación.

En sus primeros años, el grupo comenzó como un dúo integrado por Joel, fundador del proyecto, cuyo fallecimiento dejó una profunda huella entre quienes forman parte de la banda. Por ello, los músicos decidieron conservar el nombre con el que comenzaron su camino y con el que dieron a conocer trabajos.

Con el paso del tiempo, el proyecto evolucionó hasta llegar a la alineación que actualmente se integra por Ángel Muñiz El Rayo y Ricardo Hernández, originarios de Coahuila y Cristian Alexis Espinoza Lira, de San Antonio, construyendo su propia historia, sin dejar de lado los recuerdos de quienes fueron parte de sus primeros pasos.

Durante la charla, el cuarteto también manifestó su entusiasmo por encontrarse con nuevos públicos y continuar llevando su propuesta a diferentes escenarios.

Así, entre nuevas canciones, recuerdos y una identidad que continúa transformándose, Cachas de Oro se abre camino en el género norteño, manteniendo presentes sus raíces y la memoria de quien estuvo en el origen de esta historia.